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ANIVERSARIO SIN MÚSICA

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                    El 17 de abril de 1962 comenzó la I Semana de Música Religiosa, en la iglesia de San Miguel de Cuenca, calificada como uno de los más puros auditorios de Europa. Era alcalde Rodrigo Lozano de la Fuente , presidente de la Diputación Guillermo Ruipérez del Gállego y gobernador civil Eugenio López y López, artífices todos ellos de una de las más felices iniciativas jamás surgidas en esta ciudad. La dirección técnica correspondía a un especialista de primera fila, Antonio Iglesias. El primer concierto estuvo a cargo del Coro de Radio Nacional de España, dirigido por Alberto Blancafort. El pregón inaugural lo pronunció Federico Muelas. Al llegar el año de la 59ª edición, nos hemos quedado sin Semana de Música Religiosa de Cuenca. Esto no había pasado nunca, pero es que nunca había pasado lo que está pasando desde que a finales de febrero el coronavirus empezó a pasearse alegremente por e...

LÁGRIMAS POR MANOLO OSUNA

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Las piedras de Ercávica habrán dejado caer hoy alguna lágrima dolorida. Durante siglos, esas ruinas situadas a la vera del Guadiela, en el sitio de Santaver, estuvieron sometidas al vaivén de historiadores desconcertados que tan pronto colocaban allí un sitio como otro. Casi nadie apostaba porque fuera el punto exacto de localización de la legendaria Ercávica, aquella “potens et nobilis civitas” que citó Tito Livio y que siglos más tarde sería el centro operativo de una kura musulmana, la de Santabariya. Manuel Osuna era un joven arqueólogo destinado a Cuenca y aquí hizo varias cosas muy meritorias. Una de ellas, poner en marcha el Museo Arqueológico, contando con la colaboración de Paco Suay. Otra, localizar con precisión casi matemática la ubicación de Ercávica, siguiendo los pasos que le fue marcando el párroco de Cañaveruelas, Fernando León Cordente. Y así, como por arte de magia, se acabó la polémica y Ercávica está ahí, donde Osuna dijo que estaba. Fue concejal del Ayun...

CON EL BUEN TIEMPO VUELVEN LOS TURISTAS

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            En los tiempos amargos que nos ha tocado vivir, el turismo ha desaparecido; ni siquiera se puede llamar turistas a los infelices que han quedado atrapados en lugares exóticos (pero, ¿qué hace tanta gente en Filipinas o Indonesia?) o inmovilizados en un crucero a la vera de cualquier puerto, para comprobar en pocos días que todos los placeres sin cuento que promete la propaganda de estos hoteles marítimos se transforman en un infierno, porque si duro es estar confinado en tu casa, lo de permanecer bloqueado en un barco, viendo por una borda el mar y por la otra el puerto que no podrás pisar, debe ser un auténtico martirio. Para decir, como se estarán diciendo muchos: no vuelvo a pisar un crucero en mi vida.             Y, sin embargo, todo esto pasará. Nuestro modelo es China. Allí surgió el problema, allí empezaron a pasarlas canutas mientras los demás, bro...

LOS NECIOS TAMBIÉN EXISTEN

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Una grandísima parte de ciudadanos están -estamos- siendo respetuosos con las instrucciones que recibimos para quedar en casa y salir a la calle solo en circunstancias muy excepcionales. Alguna parte de esos ciudadanos (ignoro cual podría ser el dato estadístico) lo hace porque siempre han sido obedientes al gobierno y cumplen las normas, cualesquiera que sean, pero otra parte (el resto al porcentaje anterior) lo hacemos por convencimiento de que tal cosa es útil y conveniente como cuestión básica para poder combatir, superar y finalmente eliminar, al coronavirus maldito que nos está amargando la primavera. En estas circunstancias siempre me hago preguntas a las que raramente encuentro respuestas. Por qué el primer grupo citado hace lo que hace. Unos para demostrar que son rebeldes y desobedientes por naturaleza, otros para demostrar que son más valientes y chulos que nadie (¡Bichitos a mí! Amos, anda, bueno soy yo para tener miedo de un microbio), otros para llamar la atención...

TRISTE Y SOLA QUEDA LA CALLE

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Impresiona ver Carretería vacía. Ni un alma. Ni siquiera un alma acompañando a un perro (o al revés). Cierto que nuestra principal rúa urbana no es un lugar muy concurrido, aunque si las circunstancias son favorables algo de animación sí hay en ella. Pero esto es, verdaderamente, insólito y, de paso, muy triste. El castigo bíblico que ha caído sobre nosotros (¿estaba ya en las plagas de Egipto con qué Jahvé castigó a aquel pueblo desdichado, un acto de crueldad divina similar a éste?) produce escenas como ésta, la principal calle de la sencilla urbe provinciana condenada al silencio y el vacío. Sólo el mínimo espacio que ocupa el supermercado de Día y, a su lado, los cajeros de un par de bancos, proporcionan algo de actividad. Lo demás es oscuridad, tristeza. Y aún nos queda por delante un largo periodo de amargura.

SOBRE CALLES Y HOMENAJES

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            Escribe Enrique Domínguez Millán en La Tribuna de Cuenca sobre Fidel García Berlanga y la Venta de Contreras, y escribe bien, como es norma en un sólido articulista, de los que todavía manejan el idioma como es debido, sin añadir palabrotas ni deslizar perogrulladas. Al final de su comentario, dice que permanece en pie la obra de aquel hombre, concentrada en la Venta de Conteras y la Posada de San José. Y añade:             “Lo único que no ha permanecido, para vergüenza nuestra, es su memoria. Nada ni nadie en Cuenca recuerda su nombre. No hay una calle que lo ostente ni una simple placa que recuerde su existencia. Para mayor aberración, no hay nada que evoque su figura en la propia Posada de San José que él fundó. La ingratitud conquense se ha puesto de manifiesto una vez más”.             Lo dice E...

EL ESPLENDOR DEL CUERPO HUMANO

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               Parece que hay algo evidente: los seres humanos tenemos cada vez más cuidado con que nuestro cuerpo esté limpio, aseado, perfumado e higienizado. Cierto que de vez en cuando nos asaltan imágenes cochambrosas que vienen a demostrar que el mundo no es perfecto y que donde menos se espera aparece una especie de detrito maloliente y sucio que altera la tranquilidad de los espíritus burgueses. Eso, el afán de sentirnos y que nos vean pulcramente aderezados justifica, me parece, el esplendor que se registra en el mundo de las perfumerías, patente en el bombardeo continuo de imágenes publicitarias en TV (y en otros medios también) lo que permite deducir que tras esas campañas hay un boyante negocio que puede distraer millones para invertir en publicidad.             Y sin ir más lejos no hay más que darse una vuelta por Carretería, esa calle principal de Cue...