REHACIENDO LAS CASAS COLGADAS
Da un poco de grima contemplar así el edificio más emblemático de Cuenca, el que sintetiza el espíritu de la ciudad, al menos de puertas para afuera. No hay mayor reclamo turístico que las Casas Colgadas y más aún si se las pone en relación con el vecino Puente de San Pablo, formando ambos elementos el paradigma simbólico que tanto atrae a nuestros visitantes y, a lo mejor, incluso a los propios conquenses. Los aficionados a fotografiar el venerable edificio tienen ahora una mala época; si acaso, queda un leve resquicio en los ventanales que se asoman a la hoz del Huecar pero el resto del inmueble se encuentra como vemos, envuelto en la imprescindible malla protectora que oculta lo que está pasando en el interior. Rehacer la historia de este desastre nos llevaría mucho tiempo y no pocos lamentos. Basta recordar que el mesón-restaurante se cerró ...