EL RETORNO DE PACHECO
Vuelve a Cuenca Julián Pacheco (1937-2000) en el año en que debería haber cumplido 81 y si esta metáfora del retorno a su ciudad de un artista muerto es siempre o casi siempre una figura literaria, un recurso del escritor para infundir interés a su relato, en este caso se trata de una afirmación impregnada de lógica, porque el largo exilio del artista en tierras de Europa, singularmente italianas, le convirtieron en un ausente cuya presencia se sentía de manera cotidiana porque, a diferencia de otros que en circunstancias similares optan por el silencio y el recogimiento, Pacheco tenía buen cuidado en darnos puntual noticia de su existencia y su actividad. Yo recuerdo todavía las sorpresas iniciales cada vez que en el buzón de correos aparecía un sobre pulcramente rotulado conteniendo un sorprendente catálogo o la fotocopia de un recorte de prensa que daba noticia de aquel singular artista afincado en otro país...