MÁS VALE TARDE QUE NUNCA
El alboroto organizado por el previsto comienzo de las obras de derribo de la Casa Catalina, en la calle José Cobo, ha tenido un final feliz, ante la decisión de la viceconsejería de Cultura de la Junta de Comunidades de iniciar el expediente para la declaración como Elemento de Interés Patrimonial de la fachada principal. Mientras se soluciona el dilema, las obras siguen interrumpidas. La pregunta, lógica y natural, aunque parece que nadie ha querido hacérsela (al menos, yo no la he leído en ningún sitio) es por qué hubo que esperar a que llegaran las máquinas y los obreros para empezar el expediente de protección, obligando a parar los trabajos. Ahora hemos descubierto que la Casa Catalina es un ejemplar excelente del modernismo aplicado a Cuenca, ciudad en la que aquella corriente estética, propia de comienzos del siglo XX, parecía haber pasado de largo, sin tocar para nada la virginal naturaleza urbanística de la ciudad. Pero ahí estaba la sobria aunque elegante casa diseñad...